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El daño que el tabaco provoca en nuestra piel y cabello

Hay tres causas fundamentales del daño que el tabaco provoca sobre nuestra piel y cabello:

  • En primer lugar produce gran cantidad de radicales libres. Estos son responsables de un continuo proceso de oxidación celular, que provoca envejecimiento prematuro y muerte celular.
  • En segundo lugar la nicotina es un potente vasoconstrictor. Hace que las arterias y venas reduzcan su calibre, empeorando la circulación y haciendo que se entorpezca la llegada de oxígeno y nutrientes, y la recogida de residuos o toxinas a nivel celular.
  • Y por último el monóxido de carbono del humo, que restringe la capacidad de transporte de oxígeno en la sangre.

Como resultado de esos factores, nuestra piel y cabello sufren un envejecimiento prematuro, la piel aparece deshidratada, apagada y envejecida, y nuestro cabello, se muestra fino, quebradizo, con falta de brillo, y con caída excesiva.

Estos efectos son reversibles al dejar de fumar de forma definitiva. Nuestro propio organismo con el tiempo irá regenerando los tejidos, pero podemos ayudarle con algunos cuidados extra.

Podemos frenar la acción de los radicales libres, mejorando nuestra alimentación, aumentando la ingesta de frutas, verduras, pescados y carnes blancas y reduciendo el consumo de carne roja, azúcares refinados, y grasas saturadas, y tomando  suplementos nutricionales antioxidantes, como la vitaminas A, C y E y algunos oligoelementos como el selenio y el zinc.

Para recuperar la frescura y luminosidad de la piel, lo más importante es el cuidado diario, de limpieza, hidratación y fotoprotección de la piel. Los tratamientos que yo recomiendo en mi consulta, para este fin, son los peelings, ya que ayudan a eliminar las células muertas y estimular la circulación sanguínea, y recuperación de la piel.